UN RECLAMO DE DIGNIDAD PARA UNA IZQUIERDA OBTUSA
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El próximo 26 de septiembre será inaugurado, en Venezuela, un busto del fallecido fundador de las FARC: Manuel Marulanda, “Tirofijo”, además una plaza que también llevará su nombre en la populosa barriada 23 de Enero: -Baluarte y lugar tradicional de la izquierda venezolana y médula de grupos “Pro-Chavistas”-.
En una declaración escrita del comité de asuntos exteriores del Senado colombiano, se añade que este homenaje "contraría todas las decisiones de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la lucha internacional contra el narcoterrorismo y que este hecho constituye una apología internacional del delito”.
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¿Pero, a quién le puede importar esto si la propia noticia, -en algunos medios colombianos-, no es de primera plana? ¿Quién se puede interesar por un hecho tan “secundario”, cuando no es la “dignidad Chavista” la violentada? Por el contrario: para ellos “levantar roncha” (polemica), les va de maravilla.
¿Por qué?
Porque para el colombiano, -en su gran mayoría-, esto es una ofensa, una cachetada contra la dignidad de un país que durante décadas ha sufrido las mentiras, crímenes, atrocidades, desplazamientos… etc. De grupos como la guerrilla y los propios paramilitares.
Lo más, -patético-, es que a lo largo de todo este padrenuestro de violencia diaria, la “dignidad” colombiana, está casi anestesiada, o peor aún: ¡Muerta!
¿Pero, qué es la dignidad para un país con tantos años de violencia en su historia actual?
Pues bien, tendríamos que volverla a repasar, estudiarla y fomentarla, para evitar futuros atropellos que vienen disfrazados de una grotesca “libertad de expresión” que utiliza capuchas, para desgastado y viejo discurso, de la igualdad social. Solamente el trabajo, la disciplina y la entrega conllevan a esa “igualdad”, que la izquierda desea obtener por el camino corto.
Dignidad: significa "calidad de digno". Deriva del adjetivo latino dignus, se traduce por "valioso"; es el sentimiento que nos hace sentir valiosos, sin importar nuestra vida material o social.”
La dignidad que Colombia debe luchar y sostener, -al igual que la democracia-, es base fundamental para una identidad. No una identidad de símbolos e iconos, como sombreros o productos, que solamente identifican un lugar en el mundo y a las personas que los utilizan; ni mucho menos con los artistas. Ellos hacen lo suyo, representan el país, de muy buena forma, pero…
¡Una sola golondrina no hace verano!
Quizás, -estoy seguro-, puede sonar a campaña política, pero es un asunto de todos.
Un país, al igual que una persona, tiene un valor intrínseco, que requiere el ejercicio de conocerse todo el tiempo, para saber, exactamente, donde se siente la humillación cuando viene de otra persona, en este caso de otro grupo o país, y poder demandar el respeto. No es solamente un deber del comité de asuntos exteriores hacer un reclamo; hoy en día los medios están al alcance de todos, para mostrar que Colombia no es lugar para un “ensayo o trabajo de campo” de las diferentes ideologías, tendencias o pensamientos políticos, que llegan de diferentes partes del mundo simplemente porque no hay una identidad lo suficientemente fuerte, para frenar este fenómeno que solamente se escarmienta en carne propia como le ocurrió a la holandesa que ingresó a la guerrilla y que todos conocimos sus decepciones cuando encontraron su diario.
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“24 noviembre 2006: Estoy cansada, cansada de las FARC, cansada de la gente, cansada de la vida comunal. Cansada de nunca tener nada para mi sola. Y esto valdría la pena si se sabe por qué se lucha. Pero en verdad ya yo no creo en eso. Qué tipo de organización es esta, donde algunos tienen plata, cigarrillos, dulces, y donde los demás tienen que mendigar, para ser rechazado o gruñidos por los del primer grupo. Esto ha sido así desde que vine casi cuatro años atrás y nada ha cambiado. Una organización donde una chica con pechos grandes y cara bonita puede desestabilizar un mando que había estado trabajando juntos por mucho tiempo. Donde tenemos que trabajar todo el día pero los comandantes hablan mierda. Y en mi caso, con karen, en un tipo de curso estúpido supuestamente para prepararnos para una misión urbana. Yo, quien sabe si nunca saldré de esta jungla. Por qué, en el nombre de dios, nunca me envían a ningún lado. Ya no se qué decir. Quiero irme de aquí, al menos de esta unidad. Pero para mientras, uno sabe que uno es más o menos como un prisionero. ¿Qué puede uno hacer? no es tanto las Farc como lo es esta unidad. Por la gente de la ciudad, por karel y la misión y la disciplina que se asocia a ella, en verdad yo no quiero eso. Ya no quiero más bla bla bla sobre ser comunista, honesto, no desperdiciar, obediente. Luego ver cuan hipócritas son los comandantes, bochincheros y traicioneros. Y sin misericordia si alguien se atreve a criticarlos. Yo preferiría estar en una unidad de combate. Por cuatro años he estado aquí en la misma situación. Haciendo guardia, gimnasia, hablar, problemas interpersonales, causando problemas, comandantes podridos, etc, etc. extraño a mi amigo. Más que me siento inútil. Aquí no tengo futuro. No tengo donde ir. Pero no me quiero ir, solo quiero caminar, reír, combatir, cocinar, sin complicaciones. Voy a hablar con Karel.”
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La izquierda, -como siempre-, dirán que este diario son inventivas del “imperio” (Lo olvidaba: otra de las tantas palabras utilizadas en el viejo discurso de la “igualdad social” que lo único que produce es tedio. A mí, -personalmente-, me produce es un “coma auditivo”, acompañado de una fuerte ataxia física que me impulsa a abandonar el lugar.) Que ella, (la holandesa) puede irse cuando quiera. Si fuera cierto, la guerrilla se hubiera acabado por sí sola, pero existe el temor, -en todos los guerrilleros “rasos”-, a ser descubierto y pagar con el fusilamiento.
Y de los estudiantes muertos en el campamento de Raúl Reyes… ¡Me alegro! Ellos sabían lo que hacían y con quien jugaban. Como de la misma forma que me alegré de su muerte, de la muerte de “Tirofijo” y de los diferentes lideres de la guerrilla que han encontrado en ese grupo la forma más fácil de lucrarse sin esfuerzo de trabajo. Como también me alegré de la extradición de los jefes paramilitares. No me interesa el “cuento” de que nadie debe alegrarse por muerte ajena, porque sus vidas tuvieron otro camino. ¡No! Yo me alegro y argumento. Tengo memoria y por fortuna “archivos” que me demuestran estadísticamente que ya era justo una felicidad por la muerte de personas que, en su momento, arrodillaron un país. Aunque sigue en desventaja con todas las masacres que ordenaron. No hace falta rasgarse las vestiduras porque esto es, tanto para izquierda (FARC), como para derecha de “peso” (AUC).
A los pro-chavistas de esta idea póstuma con “Tirofijo” no les vendría mal una vivencia como la de la holandesa, en las mismas condiciones. A nosotros, hacer uso de cualquier mecanismo que construya una nueva dignidad, porque ante nuestros ojos estamos presenciando el nacimiento de un futuro icono como el del “Che”, obviamente, más feo, más viejo y más bruto, porque este señor, -¡Que no descanse nunca en paz!- No tenía ni la minima idea de qué era un semáforo. ¿Y así quería liberar una “revolución? ¡Que desconsuelo!
Andrés Candela
Ultra dijo
y como para acabar de ajustar:
"La presentación del libro "Manuel Marulanda Velez, el héroe insurgente de la Colombia de Bolívar" será el inicio de esta conmemoración, informaron los portavoces de la CCB este miércoles."
Nuestra indiganación debería ser el doble
25 Septiembre 2008 | 06:49 PM