- - - CARTAS DESDE LA ZONA DE DISTENSION - - -
* * *
Entre el 7 de enero de 1999 y el 20 de febrero de 2002, existió en Colombia un lugar llamado: “
Alejandro, parte para el ejército con el deseo de regresar pronto, y casarse con su novia Luisa. Para ella son todas las cartas que él, en sus tiempos libres y noches de guardia, escribe; sin embargo, el sentimiento patriótico y su deseo de convertirse en un soldado profesional, durante algún tiempo, lo conllevan a encontrarse con un combate que le aplazarán sus sueños y sus planes de vida.
Este libro, no es más que una historia inventada, pero, quizás, en algún momento puede llegar a ser el testimonio directo de alguien que haya sufrido en carne propia las atrocidades de un ridículo conflicto que ya despierta intereses internacionales, por su antigüedad. Aunque siga solo siendo una historia imaginada, no dejara de sucumbir en hechos totalmente reales de historia contemporánea en nuestro país, donde existe el poder y el antipoder y en cualquier parte donde ellos ejercen, estamos nosotros que somos carentes de esos dos poderes, incluso el tiempo parece demostrarnos que no hay lugar en nosotros para: Poder exigir; -aunque nos auto-denominemos democráticos- poder hacer; poder vivir, y poder, incluso, elegir la forma de morir, y desgraciadamente, por el poder y el antipoder, perdemos constantemente la capacidad de poder soñar para perpetuarnos, únicamente con la resignación. Y ni que decir de intentar tomar el poder para ejercerlo contra el antipoder, eso en nuestro país nos convierte en personas que solo tienen el poder de ser temerarios, cuando antes los llamábamos: patriotas.
Se debe tener presente que las personas, que crecimos haciendo caso del poder, vimos a ese viejo antipoder, haciendo lo que mejor sabían hacer: arremeter, para después mimetizarse en lo ancho y plano de todas nuestras selvas, porque si algo sabe hacer el antipoder en su ancestral estrategia es: atacar, esconderse y pregonar ideas políticas, para unos cuantos que solo saben de sapos, reptiles y animales rastreros. Ellos piensan que el antipoder tiene ideas salvadoras, porque les paso lo mismo: crecieron solo viendo el poder de lo que para nosotros es el antipoder. No podemos culparlos, ni apresurarnos a juzgarlos, porque ellos estaban en lugares, donde el poder ni se asomaba y el antipoder, ejerciendo también su oportunismo, llego a ellos como única esperanza y oportunidad.
Es un antiguo conflicto, o quizás un antiguo dilema, donde nadie ha sido capaz de resolverlo, porque se han involucrado todas las cosas que alimentan las diferencias entre unos y otros, donde ya no hay estereotipos de ninguna clase, solamente hay prejuicios y la única forma de defenderlos y sostenerlos es la muerte del otro prejuicio, como sea y al precio que sea, porque cuando entramos a ser parte del conflicto nos convertimos en cifras, números y en sujetos prejuiciosos totalmente marginados de una condición humana, donde solo hay un instantes para acordarnos que somos prejuicios con un esporádico uso de la razón, pero esa misma razón vuelve a ser utilizada como una herramienta mas de lo mismo de siempre: argumento que solo sirve para enjuiciar y silenciar el otro prejuicio que tiene como disfraz una ridícula forma humana.
****
“Los liberales estaban decididos a lanzarse a la guerra. Como Aureliano tenía en esa época nociones muy confusas sobre la diferencia entre conservadores y liberales, su suegro le daba lecciones esquemáticas. Los liberales, le decía, eran masones; gente de mala índole, partidaria de ahorcar a los curas de implantar el matrimonio civil y el divorcio, de reconocer iguales derechos a los hijos naturales que a los legítimos, y de despedazar el país en un sistema federal que despojara de poderes a la autoridad suprema. Los conservadores, en cambio, que habían recibido el poder directamente de Dios…”
Cien años de soledad
Gabriel García Márquez
Algunos de los padres de nuestros padres, vieron nacer este conflicto y en su mayoría lo alimentaron, con sus inquebrantables costumbres y sus fervorosas creencias, que fueron manipulas con la ideología divina, donde desde muchos pulpitos se llegó a decir que el rojo era pecado y verlo con buenos ojos también lo era. Qué pensaría el mismo Jesús en vida, al ver que algunos de los hombres de su iglesia, utilizaron su poder como proselitismo político, para no darle cabida al drenaje de sus fieles con nuevas ideas, ni mucho menos a la posible reducción de las futuras limosnas que sostenían sus grandes arcas. Acaso no fue el mismo Jesucristo en vida, quien dijo: “Pues bien, lo del César devuélvanselo al César, y lo de Dios a Dios” Afortunadamente, aun existen algunas comunidades de la iglesia que se marginan de todo anhelo de poder, para ayudar, de forma muy silenciosa, a las personas que se convierten en victimas del poder y del antipoder. Perdón: de los números, las cifras y las estadísticas, que se convierten en victimas.
No solo nuestros ancestros alimentaron el conflicto con sus creyentes oídos, hoy por hoy nosotros, también alimentamos parte del conflicto, cuando le rendimos culto a todos los medios de información, que nos muestran solo lo que ellos nos quieran mostrar, porque en Colombia los dueños de la información son unos pocos y cuando existe algún hecho que los involucra directamente en algo, entonces pasa a ser manipulado o silenciado, mientras nosotros seguimos engullendo todo lo que nos muestran y nos dicen, sin darnos cuenta que volvemos a convertirnos en cifras y números, pero en esta ocasión no tomamos el nombre de victimas, simplemente pasamos a llamarnos de forma más “in” “rating”. Antes se le conocía como sintonía. Estamos haciendo lo mismo que hacían los abuelos con las arcas de la iglesia, pero esta vez en los bolsillos de otros y mientras ellos tengan atrocidades del conflicto para mostrar todas las noches, nosotros estamos siendo medidos por la sintonía. Perdón: “rating”.
No acepto, ni conseguiré aceptarlo, mientras viva, que los dueños de la vida en Colombia, después de largo tiempo, sigan siendo el poder y el antipoder, solo por orden de ellos vivimos si ellos lo desean y hasta que lo crean conveniente y morimos si ellos firman la orden, que pareciera mas otro contrato corrupto y lucrativo entre ellos la muerte y Caronte. No aceptaría la idea de morir a manos del poder y del antipoder, como si mi existencia o la del cualquier persona en Colombia fuera, capricho de ellos, o sea, la arbitrariedad de unos pocos, que son menos que todos nosotros, pero que lamentablemente son los dueños del poder y del antipoder y nosotros un pueblo de impotentes que día a día solo tenemos el poder de aguantar y seguir soportando todo tipo de infamias. No debemos seguir visualizándonos, como la victima entre la espada y la pared, porque ese es otro rol que nunca nos recompensará, pero si hay algo mas cruel que la muerte a manos de los dos poderes, es nuestra propia indiferencia, que por decirlo de alguna forma es el aire que hace falta entre la espada y la pared.
Extiendo mis cuestionamientos a mis primeros años de aprendizaje, donde era una mente en blanco, sin estereotipos ni mucho menos prejuicios. Esas eran palabras de adultos; de profesores o de gente con mucho más conocimiento. Épocas en las que me enseñaron que Dios que creo el mundo, con mares, océanos montañas, desiertos y tierras que después se convirtieron en países. En esos países surgen las culturas y formas de estado, que después se expanden a lo largo y ancho de la tierra. También me enseñaron que existieron grandes lideres: “Padres de la patria”
Entre ellos el más grande de la historia Colombiana: Simón Bolívar “El libertador” Con historias tan asombrosas como las que escuchaba de labios de un viejo y alcohólico soñador que nos decía: “Simón Bolívar, era capaz de estar montado en su caballo durante ocho días sin parar.” Nosotros que más podíamos hacer: ¡imaginar el gran libertador y creer todo lo que escuchábamos! Y hoy me gustaría saber si el caballo también era capaz de soportarlo a él tanto tiempo. Por el anhelo de conocer mas historias de aquel “libertador”, me encontré con otro tipo de relatos que hablaban de un hombre totalmente energúmeno, donde sus ideas eran las únicas que servían, donde necesitaba estar todas las noches con una prostituta diferente, o sea en leguaje mas abierto era lo que podríamos llamar hoy en día, un putero. Pero si algo caracterizo verdaderamente aquel padre de la patria fue su amor. Amor por el eterno y seductor poder.
A la pira me gustaría llevarme todas esas cosas que mal-aprendí, relatos de boca a oído que son la mayoría de la historia de la humanidad, muy distinta a la historia que hoy registramos con sonido e imagen, y aun así, seguimos siendo tan enfermos de poder, que somos capaces de manipular todas estas formas de registro, para seguir engañando y sometiendo un país entero.
Esta historia nace de ver como el poder es capaz de engañar, defraudar y matar, para sostenerse; como en segundos puede llegar a cambiar la historia, no solo de una persona, sino de miles y miles. Es una historia que intenta imaginar lo que piensan los que hacen la guerra por ordenes del poder y también por ordenes del antipoder, porque es sabido que: “En la guerra mueren dos que no se conocen ni se odian, en nombre de otros dos que se conocen y se odian pero no se matan”
Es normal, que para poder vivir en comunidad, sea necesaria una autoridad que gobierne, sino es la anarquía y el barullo, todo esto es la demostración exacta de una primitiva condición humana que nos conlleva a encontrarnos con la cruda verdad que las libertades absolutas no existen. El problema no es la falta de una libertad absoluta, porque dentro de las normas esenciales de convivencia hay una pequeña muestra de libertad que existe para todos y que la debemos sostener todo el tiempo, cueste lo que cueste, aunque el antipoder la quiera suplantar.
Al poder que nosotros democráticamente elegimos, debemos ayudarlo y aceptarlo aunque en ocasiones no sea de nuestro agrado, porque la democracia no es solo la política favorable a la intervención de nosotros como pueblo es también un deber que requiere de múltiples ayudas, pero no desde la oposición porque los opositores siempre serán los envidiosos del poder y la oposición, sin darse cuenta se convierte en un nuevo o segundo antipoder, que repetiría la misma historia, que ya todos conocemos.
No gozo ni de poder ni mucho menos del antipoder, pero creo que en Colombia, erradicar con los que ejercen el antipoder que tienen ínfulas de verdadero poder, no cambia el curso de las cosas; erradicar con el antipoder, que se esconde en la selva, cambia el destino de todo un país. Idea cruel e inhumana para muchos, pero cierta, si tenemos presente que esa forma de antipoder es una piedra en el zapato, que no nos permite ser vistos como un verdadero país en el mundo entero.
German Tabarquino Giraldo dijo
Deseo recibir informacion para adquiriri rl libro, que debo hacer?
Gracias!
29 Abril 2008 | 07:40 AM